viernes, 30 de noviembre de 2007

Esos Locos Bajitos (Cap. 1): Cultura Nipona: EL KABUKI

Hoy, queridos amiguitos y amiguitas, vamos a hablar del noble arte del kabuki, a ver si no culturizamos un poquito en lo que a cuestiones orientales se refiere.
El kabuki es una forma de teatro que tiene su origen en el periodo Edo. En contraposición con una forma más antigua del teatro japonés, el No, el kabuki estaba destinado a las clases populares. Las actuaciones de kabuki suelen versar sobre temas históricos, conflictos morales en las relaciones amorosas y cosas así. Los actores usan un lenguaje pasado de moda, que es difícil de entender hasta para los propios japoneses. Hablan con una voz monótona, y se acompañan de instrumentos musicales.
El escenario del kabuki, conocido como "kabuki no buitai", es giratorio, y está equipado con trampillas para que entren y salgan los actores. Nada nuevo que no se hiciera en Occidente. Al principio, tanto hombres como mujeres actuaban en el teatro kabuki. Sin embargo, más adelante, el Shogunato de Tokugawa prohibió las actuaciones de mujeres, una restricción que aún pervive hoy en día. Los "onnagata", son actores de kabuki masculinos especializados en los papeles de mujer. De nuevo, igual que en determinados momentos del teatro de Occidente (época de Shakespeare y compañía).

Una cosa curiosa es que, durante las pausas en los diálogos, la audiencia grita los nombres de sus actores favoritos.
Lo especialmente destacable del kabuki, son sus elaborados trajes, y la gesticulación y movimientos de los actores, lentos y muy exagerados. Para el que quiera saber más sobre el teatro kabuki, dejo aquí un link bastante interesante. Entre otras cosas, aquí podréis oír algunos de los sonidos del kabuki:

http://www.fix.co.jp/kabuki/kabuki.html

El manifiesto del cine norteamericano

Sólo es un negocio. Millones y millones de dólares invertidos en producto de consumo de masas para idiotizar a la gente, y además un vehículo para introducir el yankismo entre las filas de la población mundial. En él se vierten todo tipo de alegatos patrióticos, el ideal de la familia consumista, el mito americano capitalista y un largo etcétera. Nosotros, como libre pensadores progresistas debemos luchar contra esa enorme industria, y favorecer con nuestro dinero y nuestros impuestos al verdadero cine de calidad. Esto incluye:
1. Películas nacionales, que tratan de temas de sensibilidad política o de problemática social, con sus alegres arquetipos: yonkis, prostitutas, heroinómanos, travestidos... Se reconocen fácilmente porque siempre acaban mal, y con una voz en off del protagonista, que amargamente se queja en clave poética, de lo terrible y podrida que se encuentra la sociedad occidental.
2. Cine europeo, especialmente el francés, ingenioso, divertido, con sus comedias de enredo que en absoluto (dios nos valga) son de carcajada fácil, complejísimas en su confección y desarrollo, y que siempre triunfarán en festivales europeos de renombre, como Cannes.
3. Otro tipo de cine patrio, argumentalmente desconcertante, pero que habla de temas tabú como el sexo, o el sexo, o las relaciones sexuales, y que nos permite disfrutar de los turgentes senos de Maribel Verdú u otras estrellas nacionales.
4. Todo lo que excrementen individuos como Almodóvar (todas sus películas son iguales) o Amenábar (¡hemos introducido un soldado español en el imperio americano! ¡Revolución! ¡Se van a enterar!.
5. Cine argentino o sudamericano que, por proximidad afectiva e idiomática, nos cala muy hondo, aunque sea imposible ver una peli de su calibre sin subtítulos, debido a que no se les entiende nada de lo que dicen. Su temática es muy similar a la del cine español.
Permitidme la carcajada. Y ahora, empecemos con el verdadero manifiesto...
Lo de las modas es una cosa curiosa. Suelen surgir a la vez dos modas distintas. La moda en sí, y la anti-moda, que, para qué engañarnos, es otra moda, quizá incluso más repelente que la primera, porque ésta está plagada de intelectualoides repugnantes y prepotentes.
Así que, si la moda ahora, (o la tendencia, llamémoslo como nos venga en gana) es consumir cine norteamericano, la contra-moda es criticar todo lo americano. En este curioso fenómeno podemos encontrar a gente de variada calaña, pero en general son progres guays, antiglobalizadores venidos a menos y personas supuestamente cultas que llevan un libro de Gabriel García Márquez bajo el brazo (otra cosa muy distinta es que lo hayan leído).
Mierda hay en todos lados para dar y tomar, de eso no hay ninguna duda. Y más ahora, con una crisis de guionistas en hollywood que se lleva extendiendo durante la última década, dando como resultado remakes oficiales (y copias descaradas) de horrorosa calidad, películas de serie b (en el mal sentido del término. Es decir: películas cutres que se venden con grandes éxitos en paquetes a los cines, para que estos, si quieren proyectar el estreno de la temporada, tengan también que proyectar los otros bodrios por los que han tenido que pagar), y argumentos que parecen escritos por niños de cuatro años. Hay que aceptarlo: el cine, en general, está de capa caída.
El apocalipsis de la industria, según mi opinión, llegó con "La Amenaza Fantasma" (1999), si bien el percal comenzó a prepararse desde bastante antes. No obstante, de entonces a ahora, hay unas cuantas películas de merecen ser salvadas de la quema absoluta, de las cuales, doy una breve lista:
El efecto mariposa (2004), El día de Mañana (2004), Los Increíbles (2004), La Comunidad del Anillo (2001) (Y sus secuelas), Matrix (1999), Big Fish (2003), la Novia Cadáver (2005), Ray (2004), Batman Begins (2005), Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001) (Y sus secuelas), El Club de la Lucha (1999), Gladiator (2000), Kill Bill (2003) (Y segunda parte), Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (2003), American Beauty (1999)...
Hay más, por supuesto, pero esto sólo es un breve ejemplo. Evidentemente, sé que la mayor parte de la gente no compartirá mis opiniones con respecto a este punto, pero sólo con que considere buenas (o muy divertidas, que para mí es básicamente lo mismo), tres de las películas anteriores, me doy con un canto en los dientes.
No queda más que contrastar con las películas supuestamente buenas, aclamadas por la crítica etc etc etc, que se rodaron durante el mismo periodo de tiempo, es decir, desde 1999 hasta finales del 2005, a día de hoy. Veamos con qué nos encontramos...
Mar Adentro (2004), Los Chicos del Coro (2004), Todo Sobre mi Madre (1999) (Por citar una de Almodóvar, que hay más...), Amelie (2001), Goodbye Lenin (2003), Amores Perros (2000), Lucía y el sexo (2001), Los lunes al sol (2002)...
Para dar sólo una breve muestra del asunto. Desde mi punto de vista no hay color, claro, pero para gustos los colores.
Y ahora la prueba definitiva. Trasladémonos a la edad dorada del cine americano (que comienza, en realidad, con "Tiburón" (1975)) cómo no, a los años 80 y aledaños y volvamos a hacer la comparación:
Alien, el octavo pasajero (1979), Regreso al Futuro (1985), Indiana Jones en Busca del Arca Perdida (1981), La Chaqueta Metálica (1987), E.T. (1982), El Abismo Negro (1979), Reservoir Dogs (1992), Terminator (1984), Jungla de Cristal (1988), Arma Letal (1987), Beetlejuice (1988), Carros de Fuego (1981), Blade Runner (1982), El Imperio Contraataca (1980), El Retorno del Jedi (1983), Depredador (1987), Gremlins (1984), Cazafantasmas (1984)... (la lista sería interminable).
Genial. Bueno, pongamos que la calidad de algunas de estas películas será más que dudosa para más de uno. Y ahora, gran amante del cine europeo, político y social... ¿Cuántas películas podrías citarme tú entre 1979 y 1993? No vayas corriendo a google. Sólo trata de recordar tres títulos, cuya supuesta gran calidad, los hayan hecho perdurar durante estos quince años o más que nos separan de esta época.
Dicen que, al final, sólo lo bueno perdura. Por eso las canciones del verano cambian de un año al siguiente.
PD: Ah, y sí, en respuesta a la primera frase del artículo, sólo es un negocio... al igual que absolutamente todas las demás manifestaciones culturales (y si no, pásate por ARCO un día de estos y consulta precios), pero, al igual que en la literatura, los cómics, la música etc, hay algo más detrás.
Fin del manifiesto.

Fundación (Isaac Asimov)

Nos comentaba nuestro profesor de "Métodos y Técnicas de Historia Medieval" el otro día, que nosotros, como historiadores, debíamos huír de la historia-ficción: es decir, de imaginar qué hubiera ocurrido si en vez de esto, hubiera pasado lo otro. Hay millones de libros así, del estilo de ¿Y si Hitler hubiera ganado la segunda guerra mundial? o ¿Y si Albert Einstein nunca hubiera nacido?, al más puro estilo "What If" de la Marvel.
No se si nuestro profesor estará muy familiarizado con el ciclo de la Fundación del ya fallecido Isaac Asimov, pero su afirmación venía muy al caso para esa saga, que casualmente me estaba leyendo en ese momento.

Supongo que esto no es spoilear a nadie, pero por si acaso, aviso. El argumento básico del ciclo de la Fundación es el siguiente: En el futuro, hay constituído un gran imperio galáctico, cuya capital es el planeta centro-administrativo, Trántor. Un hombre, Hari Seldon, predice la destrucción del Imperio en cinco siglos, mediante una ciencia conocida como la psico-historia. Para reducir al mínimo el caos subsiguiente hasta la formación de un nuevo imperio, crea una Fundación en Términus, uno de los planetas más alejados de la galaxia.

Básicamente, la psicohistoria es una ciencia que se basa en datos estadísticos y el estudio de las masas, aplicando la matemática, psicología y sociología a la historia presente y pasada para poder deducir la historia futura. Cabe preguntarse... ¿sería esto posible? Evidentemente admitiendo un margen de error. Había una teoría en el siglo XIX (si no recuerdo mal) en la cual se trataba de explicar la historia por medio de ciclos recurrentes.

Una cosa sí que es cierta, y es que los eventos históricos no ocurren por la acción de individuos aislados. No ha de haber un Alejandro Magno, un Adolf Hitler o un Genghis Khan para cambiar la historia. Son hombres producto de su tiempo, y sin duda, si no hubieran sido ellos, habrían sido otros. ¿Eso quiere decir que la sucesión histórica es inmutable, que la inercia de la raza humana ya no deja lugar al azar en el devenir histórico? Evidentemente, ni tan siquiera las predicciones de Hari Seldon son exactas al 100%, pero el asunto da mucho que pensar. Ahí lo dejo. Mediten, mediten.

Para acabar de comentar el primero de los libros de la saga, que es el que yo he leído de momento, hay que decir que tiene precedentes claros de la saga de Star Wars, y yo al menos he encontrado tres. Se utilizan créditos como medio de pago, se viaja a través del hiperespacio (aunque esto es algo muy recurrente en la ciencia ficción), y Coruscant tiene un símil más que claro con Trántor, la capital imperial.

Asimov intenta, en este libro, emular el paso de la edad media, desde la caída del imperio romano, hasta el surgimiento del renacimiento. Ahí yerra, desde mi punto de vista, al considerar el medioevo como una época oscura, siguiendo la típica tradición histórica que se remonta desde el siglo XVI hasta las nuevas corrientes historiográficas del XX, que redefinen el periodo como algo más que una etapa olvidable y terrible de la historia de la humanidad.

En cualquier caso, una obra pretenciosa y muy recomendable, que da cabida a las elucubraciones filosóficas a las que nos tiene acostumbrado este genio de la ciencia ficción.